Bueno, en realidad sí reacciona. La gente dice en el momento: "Ya basta", sin embargo no emprende mayores medidas. Solo un "ya basta" y a casa, que hoy hay empanada para cenar. No emprende una revolución, un cambio verdadero de aquello que le incita a decir "ya basta". No hay una continuidad en las reivindicaciones. Esto provoca que en cuanto la gente llegue a su casa, le vuelvan a tirar huevos a la ventana. Es más, luego incluso le compran huevos (en forma de votos, entiéndase la metáfora) a esos políticos para que los repartan entre la sociedad, y estos vuelven a lanzarlos contra la casa del pueblo.
Supongo que es un sentimiento parecido al de un niño que sufre de "bullying" en el colegio. En el momento se defiende como puede pero no corta el problema de raíz, no se alza contra aquellos que le hacen la vida imposible (aunque sea de manera violenta), y les hace ver que es más rentable no meterse con el.
Esto es lo que hace falta en la sociedad española. Una auténtica demostración de fuerza a los políticos, para hacerles entender que es más rentable no jodernos la vida.
Lo ideal sería la movilización pacífica.
Una vez un amigo político que vive en Venezuela me dijo:
-No hay mayor violencia que el pacifismo absoluto. Mira Ghandi. Los policías le pegaban, lo torturaban, pero el seguía impasible. Imagínate por un momento que eres el policía, y que quieres que Ghandi se levante y se vaya, y para ello le pegas, y le pegas, y le pegas. Una y otra vez. ¿Cómo te sentirías al ver que no mueve ni un músculo?
-Al principio, estaría cabreado, y le pegaría más fuerte para que se fuera. Luego estaría desconcertado, pues mi método, que suele funcionar, no funciona con él.".
-Imagínate que en vez de solo Ghandi, hay 20.000, 30.000, un millón de personas haciendo lo mismo, y sois 200 policías. ¿Como te sentirías?
-Estaría asustado, pues vería que es imposible hacer que toda esa gente se fuera.
Pensando en esto posteriormente, me pregunté que sentiría el político que ordenó la disolución de la manifestación. La respuesta seria terror absoluto, pues su puesto correría serio peligro.
Por esto siempre se quiere y se debe recurrir al pacifismo absoluto.
Sin embargo, no todos somos Ghandi. No todos tenemos el poder que él tenía para soportar dolor, o incluso le tenemos miedo. Por esto las manifestaciones en España fracasan. Porque no hay una disciplina de la manifestación. En cuanto se huele la carga policial, la gente empieza a temer el dolor de una pelota de goma, o de las porras, y esta se disuelve en gran medida antes de que la propia carga comience, lo que propicia aún más la carga, puesto que es más facil cargar contra 300 personas que contra 1.000 o 3.000.
Ciertamente espero que la sociedad tome conciencia de que van a seguir jodiéndonos a menos que demos un golpe de efecto. Tenemos que cambiar la estrategia porque si seguimos así no vamos a conseguir nada. Tenemos que hacer una manifestación nacional, en la que cada español vaya a la plaza de su pueblo, se sienten todos juntos y griten por sus derechos, hasta las últimas consecuencias. Y si un policía le pega, ni lo mire. Ni siquiera lo escuche. Pronto verá como el, y sus compañeros empiezan a estar desconcertados, y después asustados.
Buenas noches y buena revolución.